Hay muchas madres que suelen esperar a comunicar la buena noticia del embarazo hasta después del tercer mes por si se pierde y, si eso ocurre, se mantiene en el anonimato, con la dificultad que representa, sin poder hacer un buen duelo hablando de ello con naturalidad para poder integrar a ese ser como miembro de la familia aunque ahora esté en otra dimensión.
Es importante saber que nacer después de que un hermano nuestro o hermana nuestra ha muerto (haya sido un aborto o un niño ya nacido), es un acontecimiento que marcará nuestra vida, nuestras emociones y nuestra salud incluso.
En general, esto es conocido como «Yacente Horizontal», que únicamente significa que alguien de mi línea generacional ha muerto antes de mí, en mi familia (es decir, no solo únicamente funciona con hermanos y medios hermanos)
Otros ejemplos :
Tu abuela materna tuvo un aborto y después no tuvo más hijos. Tú eres su primera nieta.

Tus abuelos tuvieron una hija que se llamaba María y falleció siendo niña. Tu padre (hermano de María) cuando tú naces, te pone de nombre María.
. Es el caso del también llamado «hijo de sustitución».
Lo que vemos en la constelación es que el bebé nacido está pegado al primer bebé abortado y los padres mirando a otro lado.
Para ser Yacente de «alguien» hay una regla de oro:
«La muerte del familiar, ocurrió ANTES de que me CONCIBIERAN».
Suele haber mucha confusión en esto y un gran número de personas «creen» ser yacentes, porque el abuelo murió en su cumpleaños, o el tío murió mientras ellos se estaban gestando ya en el vientre materno y esos son otros conceptos transgeneracionales y analizables con la Constelaciones Familiares.
Pues bien, volviendo al punto de haber nacido luego de la muerte de un hermano, imaginen por un segundo toda la ilusión que encierra la espera de un bebé:
Se compra la cuna y la ropita, se prepara una bonita habitación, se compran juguetitos y pañales, se piensa en un nombre perfecto y se crean expectativas sobre el color de sus ojitos, su cabello, su color de piel, etc.
La llegada de un bebé a la familia, incluye no sólo estos sueños, sino los de todos los miembros:
Lo que piensa la abuela, el abuelo, el tío, la tía, la prima y el primo.
Se habla sobre sus posibles gustos y parecidos del bebé
Se forma entonces, alrededor de éste bebé un inconsciente biológico familiar repleto de emociones.
Y, ¿Qué pasa si éste bebé no llega a término?
Y, ¿Qué pasa si el bebé, efectivamente nace, pero muere pronto?

Sucede que TODAS las expectativas que se tenían para él, quedan flotando en el ambiente familiar, a la espera de recaer sobre «el niño que sigue».
Nacer entonces, posteriormente a la muerte de un hermano, significa que hemos venido a reemplazarlo, a ocupar su lugar y a recibir todos los planes y proyectos que ya la familia había planeado para el hermano.
Sin darnos cuenta, sin ser responsables siquiera, «YA TRAEMOS CARGANDO A UN MUERTO».
Nace un niño, por ejemplo, se llama Antonio, y muere. Después de la muerte de éste, nace otro niño y le vuelven a poner Antonio.
Los padres ponen el mismo nombre al niño que nace después. Antonio vive en la mente de Antonio. Además, el segundo niño es más que probable que nunca se sienta querido ni reconocido por su familia, por más afecto que reciba siempre habrá una carencia. El motivo es claro, todo lo que los padres le dan al segundo niño, inconscientemente se lo están dando al primero. El segundo no tiene identidad, ni siquiera nombre propio, hereda el de su hermano fallecido.
Pero…y si el hermano muerto era niño y yo nazco niña?
Pero…y si el hermano muerto era José Manuel y a mí me ponen José Antonio?
Pero…y si la hermana muerta era Maria Luisa y a mí me ponen Maria José?
Pero…y si el hermano muerto estaba enfermo o con alguna discapacidad y yo nazco bien o viceversa?
¿Complicación y confusión verdad?
Así es….y usualmente sucede, que el bebé que nace, trae una «doble personalidad», algunos en mayor grado que otros, porque nacen con la misión de ser ellos mismos y de ser «el muerto».
Y no es ni siquiera necesario que nos pongan el mismo nombre, con que nuestro nombre comience con la misma letra es suficiente.
El muerto puede llamarse Silvia y a mí me ponen Susana.
Para el inconsciente, es lo mismo una «S» que otra «S».
O los padres, se ponen muy creativos, con el pretexto de «no repetir el nombre» y comienzar a buscar «deformaciones» del nombre del muerto.
Y entonces, si el muerto se llamaba Manuel, a mi me ponen Manuela, o si el muerto se llamaba Ariel a mi me ponen Uriel….
El daño es el mismo.
Otra forma de yacente o fantasma horizontal, son los abortos.
Utilizaré una metáfora para explicar esto:

Imagina que la concepción es igual a comprar un billete de avión. La mayoría sabemos que en los aeropuertos, una vez que vas a embarcar, enseñas tu billete y pasas por un tubo que te lleva a la puerta del avión (si tienes suerte y no te toca coger autobús). En este caso el avión es el nacimiento, enseñar el billete la concepción y el rato que vas al tubo es el embarazo.
Cuando hay un aborto, el bebé compra el billete, lo enseña y pasa por el tubo… pero cuando llega al final… ¡sorpresa!… no hay avión… ¿y ahora qué?… pues aquí me espero.
Así que, cuando viene un bebé después de un aborto, el bebé compra de nuevo su billete, lo enseña y al pasar por el tubo se encuentra a su hermano o hermana esperando en el tubo y como no, lo invita a subir con él al avión.
Dicho de otra forma, si hay un aborto, el inconsciente de ese bebé que no nace no se pierde, y cuando nace el siguiente hermano o hermana, éste hereda el inconsciente del bebé que no llegó a nacer. De nuevo, un cuerpo y dos mentes.
Entonces, las personas andan por la vida, con cambios de humor drásticos, se les puede considerar bipolares o bien pacientes de TDAH, depresivos o ansiosos y únicamente sucede que traen a un muerto encima.
Piensan una cosa y al minuto piensan otra. Están felices y al minuto siguiente lloran. Son valientes y al momento son miedosos, porque cargan dobles emociones y doble manera de reaccionar.
Y lo mejor en estos casos, es hacer un duelo.
Liberarnos de nuestro nombre (en caso de que sea el mismo, modificado, mezclado, etc), liberar a nuestros padres por haber colocado en nosotros las expectativas de nuestro hermano.
Expresar nuestro dolor por llevar la carga del hermano muerto encima y soltarlo.
Liberarnos de tener dos personalidades, liberarnos por haber cargado durante tanto tiempo a un muerto, liberar a la familia por ver en nosotros al reemplazo de nuestro hermano, etc.
Con la carta de duelo, es suficiente.
Y ahora, si yo he nacido, después de un hermano muerto y soy un niño menor a 14 años, la carta la deberá redactar mi mamá.
Si yo soy mayor de 14 años, es mi obligación liberarme. Y yo puedo escribir la carta.
Y si nadie me ha hablado sobre ese hermano muerto, ya es tiempo de que me lo vayan diciendo.
Una vez quemada la carta de duelo (porque hay que quemarla), viene una cuarentena de 30 a 34 días, en donde es posible que mis estados de ánimo estén a flor de piel. Se necesita paciencia y darle tiempo a nuestro inconsciente, para que se libere y asiente la idea de que hemos soltado al hermano muerto y de que la única personalidad que ahora cargamos, es la nuestra.

#constelaciones
