Tanto abortos, como los niños que nacieron muertos y los que murieron a muy temprana edad, TODOS han de incluirse en el sistema familiar.
Uno de los principales motivos por los que los abortos son excluidos es el dolor emocional que los rodea. Para muchas madres y padres, la experiencia de la pérdida de un hijo no nacido ya sea espontáneo o provocado, puede ser extremadamente dolorosa y traumática. Este dolor puede ser tan grande que, en lugar de enfrentarlo y procesarlo, los padres, especialmente la madre, lo reprimen por miedo a revivir el trauma o por no saber cómo afrontar el duelo y para ello intentan olvidarlo como mecanismo de defensa.

El impacto que deja la pérdida de un hijo no nacido genera una memoria de muchísimo dolor, sobre todo en la madre: la mujer pierde, junto con el aborto, algo de su alma y algo de su cuerpo.
Quizá, de todos LOS EXCLUIDOS y sin restar importancia al resto, sean los abortos los grandes excluidos… en ocasiones ni siquiera se es consciente de que se haya producido un embarazado! Y después están esas otras veces en las que se intenta quitar hierro al asunto («al fin y al cabo es un aborto, puedes volver a quedarte embarazada»).
En otros casos, especialmente cuando se trata de una interrupción voluntaria del embarazo puede llevar asociado sentimientos de culpa y vergüenza originados en creencias personales, religiosas o culturales. El aborto en sí se convierte en un tema tabú que es más fácil ignorar que enfrentar. Podemos incluso llegar a negar que ese hijo (no nacido) existió, como una manera de evitar enfrentar las emociones asociadas a la decisión de no continuar con el embarazo.
Mientras que las muertes físicas de personas ya nacidas tienen ritos formales como funerales, los abortos suelen carecer de un espacio cultural que permita procesar y reconocer la pérdida.
Lo que sí está claro es que, desde el punto de vista sistémico, los abortos ya sean espontáneos o provocados, crean un vacío dentro del sistema familiar que puede tener consecuencias si no se aborda.
Por tal motivo qué importante es realizar el duelo correspondiente para que este proceso se cierre a todos los niveles: emocional, energético y sistémico, y concluya su ciclo.
Un duelo no se concluye cuando quedas aferrado al dolor.
Ahora quiero centrarme en el caso de los padres que, entre sus hijos, han tenido uno o varios abortos.
Es fundamental que incluyas el aborto como un miembro más de tu sistema familiar, dándole el lugar que ocupa, y realices el cierre de duelo, que básicamente consiste en que despidas a este hijo desde el corazón y le agradezcas por haberte elegido como madre o padre, según corresponda. Aunque no nacidos, son hijos al fin y al cabo.

Veamos un ejemplo real:
Ocupar el lugar entre hermanos: Una pareja joven está esperando su segundo hijo. Al poco de quedar embarazada se produce un aborto espontaneo provocando, frustración y tristeza. Pasado un tiempo, esta pareja decide intentar nuevamente darle un hermanito a su primera hija y, esta vez, el embarazo felizmente llega a termino.
¿Cuántos hijos tiene ahora esta pareja?
Dos, no. Tienen tres hijos. Dos vivos y uno no nacido: el primogénito, el aborto, y el niño que ocupa el tercer puesto.. En el caso de relegar este aborto al olvido, o no cerrar el duelo, o no darle su lugar, el más pequeño de los hijos estará ocupando el lugar de su hermano fallecido, es decir, de alguien que no está en la vida (no existe, no merece).
Con mucha probabilidad, el último hijo presentarà una serie de síntomas y desequilibrios que le condicionarán su vida, en tanto en cuanto no se haga consciente del vinculo creado y no resuelto con este hermano no nacido.
Repercusiones en el sistema familiar
Tanto las Constelaciones Familiares en un plano energético, como la Descodificación Biológica en el plano biológico, coinciden en la importancia de otorgar a cada miembro del clan el lugar que le corresponde. No podemos tener disponible nuestra energía para nuestra vida mientras ocupamos un lugar distinto al que nos pertenece.
Cuando a nivel inconsciente se está reemplazando a un miembro excluido, por lealtad o fidelidad hacia ese miembro se tiende a la repetición o manifestación de su destino en cualquier área de la vida.
Los hijos nacidos después de un aborto también pueden sentir, de manera inconsciente, que hay «algo» o «alguien» que está faltando en la familia, esto puede generarles sentimientos de vacío o culpa. A menudo, estos niños no entienden el origen de estas emociones, ya que no son conscientes del aborto. También pueden sentirse confusos en relación a su rol y lugar en la familia, así como manifestar ciertas lealtades invisibles hacia el hermanito no nacido. Tal vez sea una tristeza inexplicable, dificultades para prosperar en la vida o problemas de salud. En todo esto juega un papel importantísimo las experiencias perinatales que vive el hijo en el vientre de su madre. Durante esa etapa de la vida, el niño experimenta las mismas emociones que su madre viviéndolas como propias ya que no tiene una conciencia de ser algo diferente a ella.
El aborto también puede afectar a la relación de pareja, especialmente si uno de los miembros no procesa adecuadamente el duelo o la culpa. A veces, la relación se enfría o puede que se generen conflictos no resueltos que se arrastran a lo largo del tiempo. La pareja puede incluso vivir una desconexión emocional que, sin saberlo, que tiene su raíz en el duelo no expresado por el aborto.
Síntomas posibles en el hijo nacido tras un aborto
Los sintomas básicamente se sostienen en tres origenes clave:
- El nuevo hijo internamente dice al aborto: «yo como tú, si tú no has podido, yo tampoco».
- El útero, primera casa del todavía feto, contiene cicatrices de gran dolor.
- La madre no ve al nuevo hijo, sino al hijo no nacido.
Las repercusiones a las que pueden dar lugar son las siguientes:
Nacimiento prematuro (antes de la semana treinta y seis).
Sentirse inmerecedor del placer en cualquiera de sus acepciones.
Comenzar estudios, proyectos que no llegan a terminarse (=se abortan).
No ser tenido en cuenta, no me ven, no existo.
Problemas de identidad.
Complacientes con los demás para obtener reconocimiento.
Sentirse desubicado, como fuera de lugar, no solo en su familia nuclear (de origen), sino que se proyecta en sus futuras relaciones (pareja, amigos, compañeros, etc). En general hablamos de personas con una gran desvalorización, que se deja entrever en una baja autoestima.
Síntomas posibles en los padres tras un aborto
Infertilidad o numerosos abortos.
No tener pareja y/o problemáticas de pareja. La relación con la pareja se daña, deja de ser como antes; de alguna forma la mujer, junto con el hijo, aborta al hombre.
La persona que aborta voluntariamente puede, posteriormente, estar expiando esa culpa de manera inconsciente no teniendo pareja, hijos, salud, dinero o trabajo
Obesidad o sobrepeso ubicado en el vientre. Simbólicamente el vientre aloja a los no nacidos, bien por memorias transgeneracionales o presentes.
El hacer consciente de la herida y la carga emocional que ha supuesto la experiencia del aborto permite que todo salga de lo inconsciente y que los padres sen consciente de cuál es el lugar correcto de cada uno de los hijos en las familias. Al hablar de ello, también liberan a sus hijos de cargar con las emociones o lealtades vinculadas al hermano no nacido.
Lee este y todo los post que desees uniéndote a La Sección de Miembros, donde aprenderás aprenderás a interpretar lo que ocurre y lo que sientes en tu vida de la mano de Nadia Cisarova – Efecto de Mariposa.
